not_823970_17_224159Teherán y las potencias occidentales alcanzaron en julio del año pasado un acuerdo que entró en vigor el sábado.

El levantamiento de las sanciones occidentales a Irán, vigentes desde 2012, y el consiguiente regreso pleno de ese país al mercado petrolero, amenazan con hacer caer más todavía los precios.
Teherán y las potencias occidentales alcanzaron en julio del año pasado un acuerdo que entró en vigor el sábado y que prevé que la República Islámica limite su programa nuclear a cambio de que se levanten las sanciones, que afectaban sobre todo al sector petrolero, de importancia excluyente para la economía.
Incluso con un levantamiento de las sanciones, Irán va a necesitar tiempo para recuperar por completo su capacidad de producción, lo que evitaría un derrumbe mayor en el corto plazo. Sin embargo, el regreso de sus exportaciones de crudo no es una buena noticia para un mercado que ya está inundado con un exceso de oferta.
Esto se hace más agudo en la medida en que Irán insistió en los últimos meses en que no está dispuesto a hacer ninguna concesión sobre su producción y que volcará de inmediato al mercado unos 500.000 barriles adicionales por día, llegando al millón de barriles para fin de año.
Los analistas consideran que estas cifras son creíbles, porque Irán producía alrededor de 4 millones de barriles por día antes de la introducción de las sanciones occidentales y porque hasta ahora venía extrayendo 3 millones que vendía a países que no cumplían las sanciones occidentales.
“Creo que Irán puede aumentar fácilmente su producción de petróleo en 500.000 barriles por día al principio, pero la cuestión es si será capaz de vender su producción adicional”, comentó Fawad Razaqzada, analista de Forex.com.
Otros observadores también señalaron el mal estado de las instalaciones petroleras del país, algo que añade una cuota de incertidumbre con respecto al ritmo al que Irán será capaz de volver al mercado.
“El aparato productivo envejeció por las sanciones. Hay una importante necesidad de renovar y así atraer la inversión extranjera”, dijo Christopher Dembik, de Saxo Bank.
Aunque los mercados no saben todavía la cuantía exacta que tendrán las exportaciones iraníes, ya las tomaron en cuenta a la hora de hacer los negocios. Esto contribuyó a que el precio del crudo cayera más del 30% en 2015 y un 20% adicional desde el comienzos del año por el exceso de oferta.
“Si Irán alcanza su objetivo, la situación del mercado del petróleo no cambiará sustancialmente”, observó Dembik.
“Probablemente no vamos a ver una reacción abrumadora” de los precios, asintió Razaqzada, estimando que el impacto pleno del regreso iraní se sentirá cuando los inversores sepan bien cuánto petróleo está produciendo y cuál es la reacción de los productores competidores, especialmente dentro de la OPEP, en la que Teherán fue el segundo mayor productor en 2012.
“¿La OPEP va a responder a esta oferta adicional mediante la reducción de su producción? Tengo serias dudas sobre esto, sobre todo por las crecientes tensiones entre Irán y Arabia Saudita”, el gran peso pesado del cartel, comentó el analista.
De hecho, la mayoría de los observadores cree que la reciente escalada de tensión entre Riad y Teherán podría poner en peligro aún más las posibilidades de que los países miembros de la OPEP se pongan de acuerdo para limitar su producción. Arabia Saudita, que contribuye con 10,2 millones de barriles por día al suministro de crudo del mundo, está decidido a no conceder ningún terreno a su rival.
“Irán va a vender su petróleo más barato para atraer a nuevos clientes y esto podría dar comienzo a una nueva guerra de precios dentro de la OPEP”, concluyó Razaqzada.
Algo de lo que se viene pudo observarse ayer en los mercados bursátiles de las monarquías petroleras del Golfo, que registraron fuertes pérdidas, que se sumaron a las del viernes. La Bolsa de Riad, la mayor de la región, cayó un 5,44%, aunque durante la rueda llegó a perder más del 7%.

Edito: Francisco del Castillo