autores_ERREstimados lectores me alegra nuevamente estar junto a ustedes. Ya estamos en las puertas del segundo semestre y este panorama no parece mejorar por lo menos al corto plazo.

431382Yendo a lo general, los últimos informes económicos destacan, precisamente, que la actividad arrancará el segundo semestre sin ningún dato alentador, por lo menos que sea determinante para el nivel de empleo.
No aparecen variables que hagan pensar en una reactivación en los siguientes meses o al menos una mejora que sea visible para los consumidores.
El indicador que le da más esperanza a la población rural es la constante suba en el precio de la soja, que asegura más divisas al comercio exterior. Podemos destacar que, en lo que va de 2016, el índice de materias primas del BCRA ya avanzó un 30%. Una tonelada de la oleaginosa en torno a los u$422 y con un dólar a $15.25 lleva algo de tranquilidad al productor agropecuario.
¿Qué va a pasar hacia adelante?
Se prevé un crecimiento recién a fines del 2016 y 2017, con la baja de tasas y aumento de la cotización del dólar ese crecimiento no vendrá de la mano de un mayor consumo ni del repunte en la cantidad de puestos de trabajo. Sino que habrá que buscarla por el lado de las exportaciones y de las inversiones
Sin una mejora en el mundo del trabajo dadas las caídas en el poder adquisitivo y sin crecimiento en el nivel de empleo, el consumo continuara en un escalón por debajo con respecto al de años anteriores.
La inflación caerá pesadamente en julio y entonces no habrá que esperar demasiado para que la desaceleración de los precios, esta situación se convertirá en el punto de partida de una progresiva reactivación.
Ya estamos en el segundo semestre, y está claro que la segunda parte del 2016 no vendrán tiempos de derroche, sino de ajustar el cinturón y esperar que de a poco la economía muestre señales alentadoras, sobre todo porque aún no queda claro ni la magnitud ni la calidad de esa eventual recuperación.